El Sol de Justicia

En el desierto, lejos del ruido y la distracción de la ciudad, Dios puede comunicarse directamente a nuestro corazón… podemos oírle mejor. ¡Qué importante, pues, crear espacios de silencio y quietud en nuestra vida cotidiana si queremos experimentar la luz y el amor de Dios en nuestro corazón! Dios resplandece en nuestro corazón mejor en el silencio del desierto o dondequiera que hagamos silencio.

Es importante buscar en cada jornada un momento de quietud. Sentarnos en silencio, sin movernos, centrándonos en Dios por suficiente tiempo cada día, para comenzar a experimentar la gran luz de Dios en nuestro corazón, iluminándonos y llenándonos de su esplendor y gloria; porque en esos momentos el Sol de justicia (Mal. 4, 2) resplandece sobre nosotros. En la oración de quietud sentimos el esplendor de Dios en nuestro corazón irradiando todo nuestro ser y Cristo manifiesta a nosotros en su belleza.

Si tenemos dificultades para permanecer en quietud, la oración de Jesús, la repetición pausada y amorosa de Su Nombre puede ayudar a centrarnos. “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gracia de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Cor. 4, 6).

Adaptado de un texto en Catholic.net

2 Comments on “El Sol de Justicia

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