La puerta estrecha

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7, 13-14.

Desierto de Los Anawim

“Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20) “Dad frutos que prueben vuestra conversión” (Mt 3, 8)

El “Desierto de los anawim” es un programa de espiritualidad ecológica, inspirado en la carta encíclica “Laudato Si” del Santo Padre Francisco. Promueve una conversión ecológica desde un ámbito local en las sierras subbéticas de la provincia de Córdoba, España, geoparque por la Unesco. Trata de recrear con los ojos de la fe aquellos espacios naturales que quedaron marcados por las huellas de Jesús de Nazaret. Un lugar donde encontrar la fuente, la flor, el monte, la cueva, el torrente, el desierto, la lluvia, el silencio, la soledad, la brisa ligera. Un monasterio sin paredes. Dios en la intemperie. Un recorrido por tierras de eremitas, según la documentación existente. Una propuesta de espiritualidad carmelita, imitando al profeta Elías.

“Tarde o temprano se descubre en la vida una “apertura”, un deseo de amplitud y de libertad que no se satisface adecuadamente en este mundo. Es un impulso interior, una llama encendida, que empuja hacia más allá y descubre en el alma la vocación a la trascendencia.”

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La Cueva y la montaña

“Por aquellos días, María se puso en camino y fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá” (Lc 1, 39)

“Cuando Elías llegó al monte, entró en una gruta y pasó allí la noche. El Señor le dirigió su palabra: -¿Qué haces aquí, Elías?” (1 Re 19, 9)

“Pero él se retiraba a lugares solitarios para orar” (Lc 5, 16)

“Por aquellos días, Jesús se retiró al monte para orar y pasó la noche orando a Dios” (Lc 6, 12)