Espacio de encuentro

El desierto no sólo acoge y brinda hospitalidad, nos coloca desnudos ante nosotros mismos, ante Dios y ante los demás. Es un espacio de encuentro, no de huida, aunque a veces algunos hayan huido a él o por miedo o por no aceptar sus propias responsabilidades en el mundo.

¡ Dios te salve !

“…Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas… Señora Abogada Nuestra…”

CLAMARÁS AL SEÑOR

“Entonces clamarás al Señor y te responderá; gritarás, y te dirá: “Aquí estoy” (Is 58, 7-10)

“Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo” (Mt 5, 13-16)

Súplica confiada

“Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.” (Salmo 30. Súplica confiada de un anawim afligido)